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“Es amor, ansiedad, pasión, deseo, locura… todo eso siento por ti.
Te quiero Paulina. Te quiero Paulina. Te necesito vida mía”

Fragmento de La Usurpadora. Capítulo final.


A pesar de su fascinación por las telenovelas de los noventas, Marisabel nunca encontró ningún tipo de representación en ese universo, en el que el amor parece pertenecerles exclusivamente a las parejas heterosexuales y normativamente “bellas”. Intuyo que su fijación casi obsesiva hacia las representaciones más populares del amor está estrechamente relacionada con una contradicción que encuentro muy común en la construcción de identidades -principalmente- femeninas de una misma generación en América Latina: nos identificamos profunda e irracionalmente con una industria del espectáculo que, en la mayoría de casos, no nos representa.  

Hace ya algún tiempo, la artista reconoce corazones donde suelen pasar desapercibidos: tapetes de hule en el transporte público, grabados en las veredas de cemento y, particularmente, en los ornamentos de las rejas que separan a la ciudad de Lima de los vidrios de sus casas. Su aproximación a estos elementos tan característicos del paisaje urbano es, más que formal o estética, afectiva. Marisabel extrae estas formas, las recompone, aísla a las una de las otras, las estira, las deforma. Las hace vulnerables. Lo que alguna vez fue rígido, ahora parece derretirse en medio de la sala de exposición. Los corazones de hierro que componían una barrera impenetrable, ahora parecen buscarse entre sí desesperadamente. 

Me da la impresión de que estos ejercicios (casi compulsivos) de repetición y transformación de la misma forma son el resultado de una búsqueda muy personal – que a la vez podemos sentir cercana- y de una necesidad imperante de entender el amor desde sus propias experiencias. Las piezas en esta exhibición parecen transitar entre la euforia y el dolor de ida y de vuelta. Pienso en cada obra de Marisabel como un capítulo nuevo de su propia historia. Más precisamente de su propia telenovela. Una en la que la protagonista no es una mujer blanca heterosexual disfrazada de persona empobrecida que se enamora de un hombre rico y así logra la felicidad, sino alguien que ama de manera intensa, ansiosa, a veces torpe, pero sobre todo libre; o como ella diría: “una historia de amor lésbica, casi ficticia, entre las rejas y los deseos que están detrás de esos corazones”.

No es gratuito que el título de esta entrega sea también la estrofa principal de “Nunca sin ti” de ZAR, canción que ha estado escuchando en loop durante los últimos meses. La relación de Marisabel con la cultura pop y, en general, lo que ha sido masivamente comercializado, es esencial en su práctica. Ella camina por las calles de Lima y va recolectando experiencias, materiales y formas comunes que luego utiliza como materia prima, resaltando la belleza de aquello que a menudo no vemos. Esto nos permite un fácil acceso a su imaginario. El suyo es un arte para todo público. 

Fátima Rodrigo
Lima 2023.

No vuelvas a dejarme vivir nunca sin ti, amor*

Me encanta que seas la primera conversación de mi WhatsApp.
Que seas top uno cuando veo las burbujas de notificaciones en mi pantalla.
Que seas la última conversación y
que eso te coloque en el top de la cola de mis chats.

Me encanta las burbujas de mensaje donde sale tu foto,
me alegro de ver tu pequeña imagen en la pantalla que dice mensaje.
Cuando no ocurre esto, me pregunto en qué momento ocurrirá de nuevo
y seas de nuevo la primera de la cola de mis chats.
*
Esas podríamos ser nosotras (pero no lo seremos)
si lo fuéramos te comería el corazón, te lo arrancaría y
me lo colgaría del cuello. Lo llevaría conmigo como quien lleva
su alma en el pecho o como la ansiedad que te da esperar
las burbujas de los mensajes.
*
No vuelvas a dejarme vivir nunca sin ti, amor.
Necesito llevar corazones todos los días,
los tengo en mis llaves, en mi cartera,
corazones colgantes, carteras en forma de corazón,
corazones en mi ropa. Corazones en los pechos.
*
Qué amabalidad y simpatía existe en esta forma,
que la encuentras en la decoración de rejas de metal,
que nos protegen con la ternura de sus formas.
Rejas de corazones que se multiplican y acompañan entre ellas.
*
Corazones everywhere
Qué hay en esta forma que necesito llevarla
conmigo como llevo mi nombre.
*
Lima 2023
*
marisabel arias

*ZAR (1996), Nunca sin ti, US: Max Music.

“It’s love, anxiety, passion, desire, madness... all that I feel for you. I love you, Paulina. I love you, Paulina. I need you, my life.”
Excerpt from ‘La Usurpadora,’ the final episode.


Despite her fascination with 1990s telenovelas, Marisabel never found any kind of representation in that universe, where love seems to belong exclusively to heterosexual couples and normatively “beautiful” individuals. I suspect that her almost obsessive fixation on the most popular representations of love is closely related to a common contradiction in the construction of identities, mainly feminine, within the same generation in Latin America: we deeply and irrationally identify with an entertainment industry that, in most cases, does not represent us.

Some time ago, the artist recognizes hearts where they often go unnoticed: rubber mats in public transportation, imprints on cement sidewalks, and particularly, in the ornaments on the fences that
separate the city of Lima from the windows of its houses. Her approach to these elements so characteristic of the urban landscape is more affective than formal or aesthetic. Marisabel extracts these forms, reassembles them, isolates them from each other, stretches them, distorts them. She makes them vulnerable. What was once rigid now seems to melt in the middle of the exhibition room. The iron hearts that once composed an impenetrable barrier now seem to desperately search for each other.

I get the impression that these (almost compulsive) exercises of repetition and transformation of the same shape are the result of a very personal quest - one that we can also feel close to - and an urgent need to understand love from her own experiences. The pieces in this exhibition seem to oscillate between euphoria and pain, back and forth. I think of each of Marisabel’s works as a new chapter in her own story. More precisely, her own telenovela. One in which the protagonist is not a white heterosexual woman disguised as an impoverished person who falls in love with a rich man to achieve happiness, but
someone who loves intensely, anxiously, at times clumsily, but above all, freely; or as she would say: “a nearly fictional lesbian love story, between the bars and the desires behind those hearts.”

It’s not coincidental that the title of this presentation is also the main stanza of “Nunca sin ti” by ZAR, a song she’s been listening to on loop for the past few months. Marisabel’s relationship with pop culture and, in general, what has been massively commercialized, is essential to her practice. She walks the streets of Lima, collecting experiences, materials, and common shapes, which she then uses as raw material, highlighting the beauty in what we often don’t see. This allows us easy access to her imagination. Hers is an art for everyone.

Fátima Rodrigo
Lima 2023.


 

Don't ever let me live without you again, love*

I love that you're the first on my WhatsApp conversations.
That you're the top one when I see the notification bubbles on my screen.
That you're my last exchange and
That puts you at the top of the queue of my chats.

I love the message bubbles with your picture in them,
I'm glad to see your little photos on the message screen.
When this doesn't occur, I wonder when it will happen again
and you will be at the top of my chat once more.
*
That could be us (but it won't be)
if we were, I'd consume your heart, rip it out, and put it around my neck. 
I'd carry it with me like someone who carries
their soul in their chest or like the anxiety you get from waiting for
the bubbles of the messages.
*
Don't ever let me live without you again, love.
I need to carry hearts every day,
I have them on my keys, inside my wallet,
hanging hearts, heart-shaped wallets,
hearts on my clothes. Hearts on top of breasts.
*
What kindness and sympathy exists in this shape,
that you find it in the decoration of metal fences,
that protect us with the tenderness of their shapes.
Heart-shaped grillwork that multiply and accompany each other.
*
Hearts everywhere
What is there in this shape, that I need to carry it
with me as I carry my name.
*
Lima 2023
*
marisabel arias

*ZAR (1996), Nunca sin ti, US: Max Music.

No vuelvas a dejarme vivir nunca sin ti, amor.
Cera de abeja, parafina, pigmentos de color, papel sulfatado,
dibujos en lapices de color sobre papel de algodón.
Vista de instalación
80m2 Livia Benavides, Lima
Fotos:
Juan Pablo Murrugarra